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Las discográficas independientes lamentan las declaraciones del secretario de Estado de Cultura sobre la compensación por copia privada

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La copia privada junto a una compensación justa es más relevante que nunca en la era digital.

Los fabricantes de dispositivos de grabación, los más beneficiados por la situación, a costa de los creadores y los consumidores.

Los precios de los dispositivos no han bajado tras la supresión del canon digital.

Hace más de 50 años, el primer dispositivo de grabación creo un dilema. El copyright obligaba a pedir permiso por cada copia que se hiciera de obras protegidas. Para los usuarios privados resultaba prácticamente imposible obtener un permiso cada vez que querían copiar algo. Para resolver esta situación, la mayoría de países europeos permitieron la copia privada siempre y cuando se remunerara a los creadores. Todas estas legislaciones locales se unificaron mediante una directiva a nivel europeo en 2001, que reiteraba la necesidad de remunerar al derechohabiente.

El sistema resultante estaba en equilibro. Los consumidores podían copiar libremente siempre que fuera para uso privado, los fabricantes de dispositivos de grabación vieron como sus ventas crecían de manera exponencial, y todos los titulares de derechos recibían una remuneración por el uso de sus obras protegidas.

Echemos ahora un vistazo al presente. La tecnología ha cambiado y se ha diversificado y copiar música, películas, libros y obras artísticas visuales se ha transformado en un simple copia y pega, y está más presente que nunca. El CD y el DVD han sido remplazados por una miríada de dispositivos portátiles como los MP3, smartphones y tabletas que pueden contener música, películas o libros, y las ventas de estos aparatos se han disparado. Un reciente estudio muestra que gran parte del valor que se da a esos dispositivos viene dado por su capacidad para contener contenidos creativos previamente copiados.

La lógica del sistema de compensación por copia privada es por tanto más relevante que nunca en la era digital. Permite a los consumidores el uso de estos dispositivos de manera legal al mismo tiempo que se sigue compensando a los creadores. Pero, desgraciadamente, la copia privada está bajo un constante ataque.

Los fabricantes de dispositivos electrónicos, a pesar de ser los principales beneficiarios del sistema, están ejerciendo una presión constante para abolir este tipo de remuneración, hasta el punto que el pasado diciembre una de las primeras decisiones del Partido Popular al llegar al gobierno fue suprimir la compensación por copia privada, para que en vez de ser los fabricantes los que pagasen el canon ahora sean todos los ciudadanos a través de un partida de los Presupuestos Generales de Estado. Queremos recordar que la compensación de cientos de miles de creadores de toda Europa no ha obstaculizado la venta de dispositivos en los países en los que se ha aplicado, al contrario, sus ventas no han parado de aumentar. Por otra parte, a pesar de la supresión del canon digital los precios de los dispositivos no han disminuido, salvo en contadas excepciones.

Los productores independientes estamos acostumbrados a que la cuestión de si los creadores pueden decidir sobre sus obras y tienen derecho a que sus usos se remuneren esté constantemente puesta en duda. Es como si los creadores no debieran seguir recibiendo una remuneración justa por las copias que se hacen de sus trabajos. El que ahora el propio secretario de Estado de Cultura, la persona que debería defender los intereses de los creadores y de las industrias culturales, se manifieste públicamente en su contra, nos parece indignante.

En sus declaraciones el señor Lassalle también parece olvidar que, pese a que existe cada vez más una oferta legal de contenidos en internet, por desgracia en España el consumo sigue siendo mayoritariamente ilegal. Según los últimos datos de la Encuesta de hábitos y prácticas culturales en España 2010-2011, realizada por el propio Ministerio de Cultura, el 98% de las canciones descargadas lo son de forma ilegal.

El sistema de compensación por copia privada seguramente no sea perfecto (y los productores independientes estamos dispuestos a debatir para encontrar maneras de mejorarlo), pero está claro que cumple con su función. Los consumidores copian legalmente desde y hacia diferentes dispositivos, y los creadores son compensados por ello. La copia privada es más relevante que nunca y necesitamos que nuestras instituciones la reconozcan y la defiendan.

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